Mucho se ha hablado ya de las “genialidades” que Bartomeu hizo en el Barcelona. Desde lo deportivo pero sobre todo en lo institucional, haciendo del club un meme viviente; la burla de Europa. Pero hay dos situaciones escandalosas y que misteriosamente la prensa catalana, como siempre, ignora y busca tapar.

En primer lugar el irrisorio intercambio de Arthur por Pjanić. Desde lo deportivo inentendible y desde lo económico una burla y sobre todo, un desfalco a la junta directiva que asuma en marzo. Son casi 55 millones de euros los que la entidad culé tiene que pagar a la Juve. Todo esto por un jugador de 32 años que ni siquiera juega. No es solo hacerlo mal en su momento, es hipotecar al club y culpar a otros.

Algo todavía peor pasa con el brasileño Matheus Fernandes, volante de recuperación que ha jugado poco menos de 60 minutos en el Barça y que increíblemente no ha sido presentado, no sabemos ni siquiera como llegó al equipo, solo sabemos que aún se deben 5 millones de euros a Palmeiras por su pase. Que de igual manera la junta directiva entrante tendrá que pagar. Algo todavía peor pasa con el brasileño Matheus Fernandes, volante de recuperación que ha jugado poco menos de 60 minutos en el Barça y que increíblemente no ha sido presentado, no sabemos ni siquiera como llegó al equipo, solo sabemos que aún se deben 5 millones de euros a Palmeiras por su pase. Que de igual manera la junta directiva entrante tendrá que pagar.

Los futbolistas en cuestión son los menos culpables, pero estas situaciones invitan a pensar en negocios por parte de la directiva anterior y algunos representantes de jugadores. También hay “caso Semedo”, “caso Paulinho”, “caso Trincão” y, más atrás en el tiempo, “caso Douglas” solo por mencionar algunos de los muchos “negocios” casi todos curiosamente con brasileños y portugueses.

A Laporta o Víctor Font, de ganar las elecciones, no les va a alcanzar el tiempo para componer el desastre de Rosell y Bartomeu.

Mario López