Foto: autor desconocido

Hace tres meses vivía uno de los momentos más felices de mi vida como aficionado al fútbol, siete décadas después el Atlas de Guadalajara levantaba un título de liga y las calles se inundaban de júbilo y felicidad con cientos de miles de aficionados al club, familias completas, niños, jóvenes, ancianos, mujeres y hombres se unían gracias al fútbol.

El día de hoy todo eso quedó opacado, lo que sucedió en el estadio de la Corregidora en Querétaro me ha hecho perder completamente la fe en el fútbol mexicano, se ha vivido la jornada más negra de la que tenga memoria.

Hace tres meses el fútbol me hizo llorar de felicidad, hoy el fútbol me hace llorar de tristeza, ¿Cómo puedo pensar en volver a asistir a un partido de fútbol?, ¿cómo hago para volver a sentir la confianza de llevar a mis hermanos, a mis sobrinos, a mi novia a un estadio?

El fútbol mexicano lleva décadas siendo un reflejo de la actualidad social del país, no es nada nuevo y era cuestión de tiempo para que viviéramos algo así que, sin embargo, ha sacudido a toda la opinión pública y poco a poco comienza a darle la vuelta al mundo.

Hasta este momento la Liga MX ha decidido suspender el resto de la jornada: Liga MX, Liga MX Femenil y Liga de Expansión, sin embargo, lo correcto tendrá que ser la cancelación del mismo hasta que existan condiciones completamente seguras para los aficionados que asistan a un estadio en México.

Por su parte la FIFA tendrá que ser tajante y suspender a México de sus competencias, dejar fuera a la selección mexicana de la próxima Copa del Mundo de Catar, además de eliminar su participación como sede organizadora de la Copa del Mundo de 2026. Solamente así, tocando los bolsillos de la federación provocará un cambio real en nuestro fútbol. A Rusia se le expulsó de las competencias FIFA por librar un conflicto bélico con Ucrania, pues bien, México vive una guerra civil con el narcotráfico, vive niveles altísimos de delincuencia y una violencia terrible en sus estadios, la cual podría haber dejado decenas de muertos en la Corregidora, situación que hasta el momento no ha sido confirmada por las autoridades, pero que, a juzgar por las imágenes que han circulado, el saldo podría ser mucho mayor.

Lo que pasó hoy no puede volverse a repetir jamás, las barras tendrán que desaparecer, el club Querétaro debería ser desafiliado y cada aficionado que asista a un partido de fútbol en México tendría que estar debidamente identificado y credencializado. Además, debe esperarse una correcta actuación por parte de las autoridades correspondientes, que deberán dar el seguimiento preciso a los responsables de estas atrocidades, así como aplicar la sanción correspondiente. No basta prohibir la entrada a los estadios, se trata de procesar a los responsables según el grado de agresión que corresponde y en relación con la brutalidad de sus actos.

Este hecho no solo exige una reflexión sobre las prácticas dentro y fuera del fútbol, nos obliga a repensar las violencias vividas en México, un país marcado por hechos lamentables como el visto hoy, y actuaciones ineficaces de las autoridades en turno. Ojalá las familias de las víctimas encuentren justicia y consuelo, y que este hecho marque un parteaguas ante el contexto actual que vivimos.

Hernández, Julián. 2022.