Estamos a días de conocer el futuro de Lionel Messi con el Barcelona, una vez asimilada la goleada histórica que recibió el Club Catalán, los directivos ya están tomando decisiones para la reestructuración del equipo. Ya se ha anunciado al nuevo timonel Ronald Koeman, quien será el estandarte del nuevo proyecto blaugrana, ahora la incógnita es si la figura argentina formará parte de la plantilla.

Para muchos el hecho de ver siempre a la “pulga” vestido de azulgrana es un sueño, una situación que en los tiempos modernos rara vez se puede apreciar, son contados los jugadores que le dedicaron toda su vida a los mismos colores, y es que ese romanticismo siempre termina por enaltecer a carrera de un jugador. Ahora esa utopía peligra y no podemos culpar al jugador de no querer continuar en una institución que se ha manejado con fortuna más que con inteligencia.

Le tomó 10 años al presidente Josep María Bartomeu despedazar lo que pudo haber sido un equipo de época, el gran talento que floreció en La Masia el tiempo se ha encargado de marchitarlo, grandes nombres como Piqué, Busquets, Xavi, Iniesta, que escuchamos por muchos años, hoy son solo parte de la hemeroteca deportiva. Desde que comenzaron las primeras glorias todos sabíamos que un día llegaría todo a su fin y que era necesario renovarse para seguir compitiendo, todos menos uno, el hombre que toma las decisiones no fue capaz en todo este tiempo de negociar sabiamente para mantener un club en la élite, entre jugadores caros, viejos y malbaratados, fue el ciclo de fichajes del Barcelona en los últimos años..

Para los amantes del futbol nos duele ver que los hombres de pantalón largo terminen por influir de mala manera en el espectáculo, que terminen por robarse un protagonismo que pertenece a los hombres en el campo. Sí Messi termina por fichar con otro equipo será lamentable pero justo, una directiva que no supo aprovechar a uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, no merece seguir llenando sus arcas a costillas del jugador.

Javier García